Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido de las risas ya llenaba el jardín cuando James, completamente rendido, no soltaba a David ni por nada del mundo. El padrino más derretido del planeta parecía haber entrado en una burbuja donde solo existían él y su ahijado.
—Mírate, chico… mira esas mejillas, esos rollitos… Dios mío, ¡esto es ilegal en cualquier pa&iac







