El cielo parecía un espejo cruel para el corazón de Helen aquella mañana, cargado de nubes densas, tan pesadas que amenazaban con desplomarse en lágrimas en cualquier instante. Era como si el universo entero, en su vastedad silenciosa, sintiera la misma angustia que ella.
El automóvil avanzó por la carretera sinuosa, venciendo kilómetros que parecían tan largos como la distancia que separaba a Helen de la paz interior que tanto anhelaba. Cada metro recorrido traía recuerdos, dolores antiguos, e