Ethan contó todo: el artículo de la revista, el celular, las palabras de Helen, el hecho de haberla escuchado llorar durante casi toda la noche y la culpa silenciosa que pesaba sobre sus hombros. Cuando terminó, Liam comentó:
— Tu situación es complicada. Siempre has amado a Miranda, pero estás haciendo sufrir a tu esposa. Mi hermana es amiga de ella y me contó que Helen es una persona increíble, que no merece pasar por esto.
— Lo sé, Liam, pero… maldita sea… justo ahora que Miranda finalmente me dio una oportunidad… Helen no me ama, y yo tampoco la amo. ¿Cómo algo así podría funcionar?
Ethan se pasaba la mano por el cabello mientras caminaba de un lado a otro del cuarto, como si buscara una salida imposible. Liam suspiró profundamente y lanzó una pregunta que hizo que Ethan se estremeciera:
— ¿Estás seguro?
— ¿De qué?
— De que Miranda realmente te quiere.
— ¿Qué clase de pregunta es esa, Liam? ¿Estás bromeando conmigo?
— Solo me parece curioso que, justo cuando anunciaste tu matrimo