Herida: una palabra pequeña, pero con un significado enorme, capaz de dejar una marca profunda en el corazón.
Ethan permaneció allí sentado durante media hora, sin saber qué hacer, absorbiendo cada una de las palabras dichas por su esposa.
¿Qué podía hacer? Amaba a Miranda. ¿Acaso iba a dejar de verla, de encontrarse con ella donde fuera, solo para mantener las apariencias?
Cerró los ojos y respiró hondo, maldiciendo a sus padres por lo que le habían hecho. Siempre los había amado, pero jamás los perdonaría por eso.
Se puso de pie, atravesó la sala, subió las escaleras y se dirigió a su habitación. Sin embargo, al pasar frente al cuarto de Helen, escuchó sollozos ahogados por la almohada y por la puerta cerrada. Y su corazón se contrajo al imaginarla tan vulnerable.
Aunque nunca habían conversado demasiado, Ethan no podía evitar notarla. Su delicadeza. La forma amorosa con la que trataba a todos a su alrededor. Su sonrisa siempre dispuesta, su gentileza intacta, incluso cuando él habí