En la sede central de la manada, Ethan miraba su reloj repetidamente, un rastro de irritación inusual en su rostro.
No podía demorarse más.
¿A qué hora era el concurso de Teo? No lograba recordarlo.
Cheryl se lo había repetido ayer... y él no había prestado atención.
Una inquietud sorda le recorrió el pecho. Esquivó a los invitados que celebraban a Liam y se dirigió a su despacho.
Había comprado un coche teledirigido para Teo esa misma mañana, pensando en dárselo después del concurso.
Mira, que