CAPITULO 21
Debatirse constantemente entre creer a ciegas en lo que oyes de personas ajenas o aferrarte con desesperación a lo que te dicta tu propio corazón es un dilema interno tan denso que te deja por completo agotada física y mentalmente. Mi mente colapsa bajo el peso de la paranoia mientras mi traidor corazón se rompe en mil pedazos al pensar, aunque sea por un segundo, en la horrible posibilidad de que Damián verdaderamente me quiere muerta y enterrada en este bosque. No sé con certeza qué clase de r