CAPITULO 22
Mi corazón comienza a deteriorarse, a romperse en mil pedazos irreparables dentro de mi pecho mientras escucho el eco asqueroso de sus jadeos y gemidos resonar en las paredes del sótano. Contemplo con una rabia ciega cómo Cristal se excita visiblemente al ver mi rostro desencajado de puro dolor por lo que están haciendo cínicamente a mis espaldas, burlándose de mi humillación. No pude soportarlo más tiempo, la traición quemándome las venas; sin saber racionalmente cómo lo hice, pero impulsada po