—¿Cómo te sientes realmente, Elizabeth? —preguntó Taylor con una voz cargada de sincera preocupación, interrumpiendo el espeso silencio que se había instalado en la estancia tras el final del extenuante ritual mágico.
—En realidad… me siento muchísimo mejor de lo que esperaba —respondí en un débil murmullo, acomodándome los lentes mientras acariciaba la piel perfectamente intacta de mi vientre—. Aunque, si te soy completamente sincera, por un terrible momento en mitad de la carretera creí con to