Cuando dio su respuesta con total desparpajo en mitad del pasillo, todos los estudiantes que estaban alrededor se quedaron con la boca abierta de la pura impresión, incluyéndome a mí. No lo negó en absoluto; al contrario, sostuvo su declaración con una frialdad matemática que desafiaba a cualquiera que se atreviera a cuestionarlo.
—Espera un maldito momento… ¿estás diciéndome en serio que me rechazaste a mí, frente a todos, por esta perra insignificante? —reclamó Lara con una voz chillona que de