Sofía se encontraba sentada en su oficina, rodeada de documentos desordenados y una computadora que parpadeaba con notificaciones sin leer. La luz del sol se filtraba a través de la ventana, iluminando el espacio de trabajo, pero su mente estaba sumida en la oscuridad. Los ecos de la conversación con Sebastián aún resonaban en su cabeza, como un tambor que no dejaba de sonar.
La ira que había sentido en su habitación ahora se había transformado en un rayo de determin