El árabe se aproximó a ella y le quitó el test de la mano.
—¿Acaso tenías la intención de ocultarme la verdad? —rugió embravecido.
—¿No te darías cuenta de todas maneras? Me imagino que estás saltando de la felicidad por dentro, porque has logrado tu objetivo... Lo que tu padre desea con tanto fervor —agregó y él la miró liberando el aire retenido.
—Será mejor que guardes silencio, cámbiate rápido de ropa que iremos a la clínica, la noticia se tiene que confirmar con análisis de sangre, así