Ella estaba siendo tan atrevida, ni siquiera tenía miedo de las represalias. Lo más increíble es que estaba concluyendo sobre su pasado, dando en el clavo. ¿Por qué tenía que indagar en un antaño que solo le correspondía a él? No tenía el derecho de hablar de esa forma.
—¿Quién te crees que eres? ¿Aseguras que mi padre es el responsable de lo que me pasó? ¡Deja de meter la nariz en lo que no te concierne! —exclamó furibundo dejándola aterrorizada. Él estaba fuera de sí.
Pero no tenía remedio,