99.
La cocina del orfanato se había convertido ahora en una sala de reuniones bastante importante. Al parecer, cada cosa importante de la que teníamos que hablar se discutía en el lugar. Y estábamos todos ahí reunidos, sin siquiera empezar a hablar, cuando Luis apareció. Traía su casual y siempre altiva postura arrogante. En cuanto vio a Nicolás, no pudo evitar demostrar su disgusto.
— Pero mira nada más — comentó — . Entonces, al fin se supo todo.
— ¿Se aventuró a preguntar cínicamente? — Nico