73.
Los ojos de sorpresa y de dolor de Kevin me atormentaban.
— Lo siento — le había dicho después de un segundo — . De verdad, lo siento.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
— Pero por favor, no me faltes al respeto nuevamente.
A pesar de que sentía remordimiento por haberlo golpeado, tenía que dejar claras mis intenciones. Lo que se permite, se repite. Y a pesar de todo lo que había pasado, yo nunca le había faltado el respeto a él. Esperé que nunca volviera a hacer lo mismo hacia mí. Kevin vino