42.

Nos quedamos ahí en silencio, esperando a que Alejandro comenzara su historia. Pero parecía que le costaba arrancar las palabras de su garganta. Kevin me miró, y yo lo miré a él, y esperamos atentamente hasta que, después de un largo minuto, Alejandro habló.

— Girasoles — dijo desde donde estaba. Levantó su camisa y pude ver su torso. Tenía músculos muy definidos, con muchísimos tatuajes. Pero entre ellos, los tatuajes que más destacaban, sin duda, eran los girasoles. Había de muchas formas, d
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