29.
Kevin me dejó en el orfanato con rapidez y luego regresó a la ciudad. Espero que le diera tiempo de llegar e inventar una excusa para Nicolás del porqué llegaba tarde. Yo le dije que podía llegar al orfanato yo sola, pero él se negó y no estuvo tranquilo hasta que me vio cruzar por las puertas del lugar.
Pero en cuanto entré, lo primero con lo que me encontré fue con la fría mirada de la hermana Sol, que me observó directamente a los ojos cuando crucé por la puerta.
— Tenemos que hablar — me