166.
Intenté alejarme, dar un paso atrás y correr, pero ¿qué podía hacer? Ya nos habían atrapado. O al menos eso parecía. Cuando volteé a mirar hacia atrás, pude ver la sonrisa de Elisa en su rostro. Nada había cambiado. A pesar de que habíamos escapado de los osos, a pesar de que habíamos pasado todo ese tiempo juntas, nada había cambiado. Estaba segura de eso.
Elisa sonrió con alegría al verme atrapada. Yo ya no tenía más opción que enfrentar mi destino. Tal vez encontrar otra forma de escapar, pe