122.
Me tomaron con un poco más de violencia de la que yo hubiese querido. De todas formas, prácticamente yo me estaba entregando a lo sucedido; no tenían por qué empujarme al auto de la forma en que lo hicieron. Pero aún así me tomaron con fuerza por el brazo y me arrastraron hacia el auto que tenían unos metros más allá. Le di un último adiós a la camioneta, como si al despedirme de ella me estuviera despidiendo de todo mi pasado. Por alguna razón, presentía como si aquello me costara la vida. Per