—No estés molesta cariño— Fabrizio la toma de la mano, pero ella se suelta de su agarre y él suspira
—yo confío en ti mi amor, pero no en los hombres, eres hermosa, y cualquiera desea tenerte entre sus brazos
—yo se darme a respetar, pero cállate que me estás haciendo enojar cada vez más
—mi reina, no quiero que lleguemos a casa de tus padres y estés molesta
—¡Debiste pensarlo antes! ¡Tus malditos celos, Fabrizio!
—soy hombre y cuido lo mío ¿Puedes calmarte por favor?
—No.— Channel se cruz