Mundo de ficçãoIniciar sessão*un año antes de estar en París*
Nunca imaginé que una sola notificación por correo pudiera arrancar de mí un torrente de lágrimas. Estaba sentada en la sala de mi pequeño apartamento de Laureles, la luz suave de la tarde filtrándose entre las cortinas como un bálsamo dorado, cuando abrí el mensaje. “Félicitations ! Vous avez été admise…” Mis manos temblaron al leerlo una, dos, tres veces. El corazón me golpeaba salvajemente contra las costillas, como un pájaro queriendo escapa






