Capítulo 107. La verdad no dicha.
**Alejandro**
Era una tarde tranquila, al menos en apariencia. El cielo sobre Medellín tenía ese color entre azul y ceniza que siempre precede a la tormenta. Valentina dormía en el sofá, con las piernas recogidas, una manta sobre la cintura y el rostro en paz. Una paz frágil. Una tregua que no se debía romper a la ligera.
Yo leía, aunque no entendía ni una línea. Esperaba a Camilo.
Cuando llegó, no saludó como siempre. Cerró la puerta con cuidado, dejó la chaqueta sobre la silla y se quedó de p