Mientras las enfermeras alistaban a los recién nacidos, Nicolás no apartaba la vista de una de ellas.
La había notado desde el principio. Sus movimientos eran demasiado calculados, demasiado precisos. Sus ojos evitaban mirar a los demás. Y cuando se acercó a la bandeja donde habían colocado la placenta, sus manos temblaron ligeramente.
Él la observó con atención, sin perder detalle.
Y entonces la vio.
Mientras sus compañeras estaban distraídas con los bebés y la madre, la enfermera extrajo algo