LARS
Le recorro con la mirada la curva de su cuello y el horizonte de sus labios, se me filtra una ligera y poderosa emoción en mi pecho al decir en voz alta algo que hasta ahora me gustaría que fuera más que cierto.
—¿Estás de broma?, dime.
—¿Te gustaría?
—No sé, a estas alturas sería algo normal entre nosotros.
Muerdo el labio y pienso.
—Seamos o no un matrimonio, yo ya te considero mi mujer.
—Independientemente de eso, Lars. Si me la has jugado es mejor que me lo digas.
—Sabes que odio las m