MARTINA
Los latidos de mi corazón retumban en mis oídos, había un gran silencio y perfectamente escuché la respiración de Lars mezclada con mi ritmo cardiaco.
Abrí los ojos y el día había llegado. Apenas habíamos descansado como era debido, pero estaba más que contenta al despertar.
—Buenos días— saludé al ver que este pasó su mano por la espalda después de incorporarme.
—Buenos días, mi cielo.
Sonreí inclinándome a él para besarlo. Sus ojos azules eran más claros a esta hora de la mañana y con