063. La Confesión en el Umbral del Infierno
El contacto de la piel de Selene fue a la vez un bálsamo y una quemadura para Mar. El abrazo de su amiga, ese gesto que había anhelado durante días de acecho y soledad, la desarmó por completo. Se derrumbó contra ella, los sollozos que había estado conteniendo finalmente rompiendo las compuertas, sacudiendo su cuerpo en espasmos violentos. Lloraba por Abril, por Maia, por la chica asustada que era y por la mujer oscura en la que se estaba convirtiendo.
—Yo no quería… Sely, te juro que no quería