La sangre de Karen se congela al escuchar las palabras de Vladimir, y más al escuchar su risa era una risa siniestra a su parecer, me escucha decir que sólo es una broma pero ella jura que sus palabras fueron reales.
—Cómo crees que podría enamorarme de mi propia hermana —dijo Vladimir riéndose —No seas ridículo.
—Por supuesto que sí, tiene toda la razón señor – dijo el hombre que lo acompañaba
Al ver que los hombres están por salir de la habitación, Karen salió corriendo buscando donde esconde