Kael
La siento antes de verla.
El olor del hierro. De sangre.
No la nuestra.
La suya.
O peor... la de él.
Me quedo helado. El corazón a punto de estallar.
Mi mandíbula se tensa. Mis puños se cierran.
Ella regresa de allá.
De su casa, de su habitación...
De la guarida del monstruo.
Y sé.
No necesito que hable.
Sé lo que ha hecho.
Lyam
Ella entra.
El silencio cae como un hacha.
No dice nada.
Pero todo grita en ella.
Su cuello está marcado.
Sus muñecas enroj