Yvi
La lluvia no cae del todo: flota, duda, acaricia mi piel sin lavarla. Cada paso es un desgarro. Cada respiración, una mordida en mi garganta. Pero sigo adelante. He ido demasiado lejos para retroceder ahora. Siento su presencia antes de verlo. Como una marea negra que se hincha a lo lejos, lista para engullir la costa.
Y cuando llego, él está allí. Inmóvil. Erguido. De una belleza terrible, intacta, fulgurante. No se mueve. Pero arde. Y todo lo que es parece gritarme llegas tarde.
Aleksandr