Yvi
El palacio está silencioso, casi demasiado. Mis pasos resuenan en la gran sala vacía. Sin embargo, siento ese escalofrío, esa tensión en el fondo del vientre, ese extraño calor que me oprime el pecho. Tengo frío. Y al mismo tiempo… ardo.
Algo crece dentro de mí.
Lo siento, visceralmente. Como si la tierra misma me llamara. Mis manos se deslizan sobre mi vientre, y este simple gesto me quiebra. Porque lo sé. Sé lo que llevo, aunque todavía me niegue a creerlo.
No es la marca de Aleksandr la