—Robin.
La voz de Jack me siguió hacia afuera, cargada de urgenciatensa.
No me detuve… no podía detenerme.
Las puertas del ascensor sonaron al abrirse, entré. Las puertasestaban deslizándose para cerrarse cuando su mano se disparó, agarrando mi brazo con firmeza, deteniéndome en seco antes de que pudiera escapar.
—No —murmuró, respirando con rapidez—. No así. Por favor.
—Suéltame, Jack —ahogué, retorciendo mi brazo para zafarmede su agarre. Yo era inútil contra su fuerza descomunal.
Él solo apr