—Jódeme, por favor —susurré—. Hazme tuya.—Oh, lo haré —respiró contra mis labios—. Ya eres mía, Robin, desde el momento en que te vi.Asentí, introduciendo mi lengua en su boca y aceptándolo. Nome quedaba energía para discutir con él sobre su comentario tan seguro de sí mismo.Me incliné hacia adelante con un rápido impulso, apoyándomeen los codos y levantándome sobre las rodillas, arrastrando a Jack conmigo. Él tomó mi mejilla y rozó sus labios suavementecontra los míos, respirando nuestro aire compartido, mientras suotra mano encontraba mi entrada. Trabajó mi clítoris hasta que entre mis piernas se formó un mar hinchado, luego introdujo dos dedos lentamente. Jadeé, hundiendo mis uñas en su espaldatonificada.—Jack —gemí, derritiéndome en sus brazos, todo mi cuerpoardiendo de calor, mis piernas lánguidas mientras luchaba por mantenerme erguida sobre las rodillas.Moví mi mano al cinturón de sus pantalones y lo desabroché, liberando la hebilla con un rápido tirón. Lo bajé junto con s
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