Resoplé y me dejé caer despatarrada sobre la cama de Lana. Hoy me presenté físicamente, lo cual ya era un gran paso. No quería molestar a Amara más de lo que ya lo había hecho.
Había sido un día largo. Estaba agotada con las visitas al hospital, los “haz esto y no hagas aquello”, innumerables pruebas y toda la carga emocional. Aun así, me negué a hacerme una ecografía; no quería crear ningún vínculo viendo un feto. Nada de cariño ni sentimientos que me hicieran cambiar de opinión.
Arrastré los