PUNTO DE VISTA DE JACK
Si alguien me hubiera dicho que así de jodida se iba a volver mi vida después de proponerle matrimonio a mi chica, no habríamos vuelto a la mansión esa noche. En su lugar, nos habríamos quedado en uno de mis bazillones de apartamentos. Robin no querría saber nada de mí hasta que resolviera el asunto del ADN, ya lo sabía: era una mujer terca. Desafiante. Difícil. Mía. ¡Joder! Ajusté mi bragueta y al inquieto pequeño Jack. Mierda, mi polla llevaba días dura como el hierro;