Punto de vista de Ana.
Estaba sentada en el suelo del estrecho apartamento alquilado, mirando la maleta negra frente a mí. Esa maleta era pesada, no demasiado grande, pero estaba llena. Leon me la dio cuando me fui. No me dijo cuánto contenía. No pregunté, solo la acepté, como siempre.
Esta mañana la abrí y dentro había dinero. No lo conté, pero por el grosor, probablemente era suficiente para vivir un año o dos. Leon era tacaño, pero cuando daba, daba cantidades absurdas.
Pero no podía vivir d