LX. Fin de semana
Con el paso de las semanas empezaba a ver las terapias de una forma completamente diferente. La Dra. Collins era muy buena en su labor, comprometida, siempre dando las palabras justas y necesarias para hacer pensar, dejándome actividades para no tener malos pensamientos y así sobrellevar los días venideros.
Si bien aún tenía mucho que sanar, cada vez que salía del consultorio me sentía más ligera. Aún lloraba, maldecía y preguntaba por qué a mí, pero empezaba a comprender la maldad que habitaba