LIX. Primer paso
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Luego de varios días en los que le di vueltas a las palabras de Freya, me acerqué a ella y le confirmé mi asistencia. No me sentía lista para hablar, pero prometí hacer el intento para no terminar esta vida llena de tristeza y soledad. Haría mi mejor esfuerzo para tratar de ser feliz, si es que aún tenía la posibilidad de serlo.
El consultorio de la psicóloga que atendía a la Sra. Suzanne quedaba en el pueblo cercano a la casa. Me sentía algo nerviosa y temerosa pese a que no existía ningún