LXI. Bonita
NIKLAS
El lago al que llegamos era grande y muy hermoso, rodeado de frondosos árboles y senderos que bordeaban el lago. Había pequeños kioscos donde las familias podían cocinar a su gusto y disfrutar no solo de la preciosa vista, sino de la tranquilidad que el lugar transmitía. El aire era fresco pese a que el sol estaba en su máximo esplendor.
Por eso me había gustado cuando me lo recomendaron. Era un lugar tranquilo para pasar en familia, sin tener preocupaciones de nada y olvidar un poco lo