El resto del viaje transcurrió en paz. Freya se durmió y Hendrik continuó trabajando en su cuaderno. La azafata le atendió un par de veces más, pero no se atrevió a mirarla. Justo antes de aterrizar, Hendrik le ajustó el cinturón de seguridad con cuidado para no despertarla. La observó atentamente un rato, apartando el cabello que le tapaba la cara. Después, continuó con su cuaderno.
En cuanto el avión aterrizó, Freya se despertó al notar los movimientos. Hendrik la miraba con una mirada cariñosa que la incomodó. "¿Qué pasa? ¿Se me estaba haciendo la boca agua?". Hendrik sonrió ante la pregunta y respondió: "No, solo admiraba lo guapa que estabas".
Freya esbozó una sonrisa tímida y preguntó, intentando cambiar de tema: "¿Ya llegamos?".
"Sí, pero antes de bajar, hay algo que quiero decirte", Freya notó que Hendrik se ponía serio y tenso al decir eso. Voy a reunirme con unos socios comerciales aquí en Colombia, así que quiero disculparme de antemano por no poder ser tan amable y cariño