La invitación llegó el primer martes de marzo.
No por correo electrónico. Por correo certificado, en sobre con el membrete de la Asociación Empresarial Europea, con el tipo de presentación que usan las instituciones cuando quieren que el peso del papel diga algo sobre el peso de lo que contiene antes de que nadie lo abra.
Lo abrí en el despacho, entre una llamada y la siguiente, con la practicidad de quien gestiona correspondencia de manera regular y que no ha anticipado que este sobre vaya a s