Diana se sentó en la cama del piso seguro y se miró las manos.
El médico del equipo había pasado veinte minutos con ella. Nada roto. Un corte superficial en el dorso de la mano izquierda, de cuando se metió en el cuarto de limpieza con demasiada prisa y el marco de la puerta le dejó su opinión sobre la velocidad. Desinfectado, vendado, resuelto.
El médico se fue.
Valentino también, para coordinar con Marcos la transferencia de los archivos a Marta y el análisis de la USB.
La habitación quedó so