El artículo se publicó un lunes.
No como yo lo había imaginado durante las semanas de espera, que era la imagen de un texto apareciendo en una pantalla en silencio, sin previo aviso, con el peso de bomba de acción retardada que uno encuentra por accidente.
Lo publicó Isabella Ford en la edición digital del Times a las nueve de la mañana del lunes, con el titular que yo había visto en el borrador y que sonaba más tranquilo de lo que la historia que contenía merecería en otras manos:
Una mujer ll