El funeral de Enzo fue tres días después de su muerte.
No la ceremonia privada del apartamento donde habíamos bebido café a su salud. La ceremonia pública, en la iglesia donde los Rossi llevaban generaciones teniendo sus momentos de paso, con las personas que pertenecían al mundo exterior de Enzo: los socios que habían sobrevivido a su reinado en los negocios, los conocidos de décadas que venían porque el apellido Rossi en el esquela era el tipo de aviso que se responde aunque uno lleve años si