El dolor empezó el viernes por la mañana.
No el dolor del parto, que yo reconocería porque la Dra. Sanz me lo había descrito con suficiente precisión como para saber la diferencia. Este era otro tipo: sordo, persistente, en el costado derecho con irradiación hacia la espalda, del tipo que uno intenta ignorar durante un rato porque podría ser postura o podría ser cansancio y a las treinta y nueve semanas hay muchas cosas que duelen sin que sean señal de nada específico.
Lo intenté ignorar durant