La calma llegó sin avisar.
Así es como llega siempre la calma verdadera: sin que la invites, sin que la prepares, sin el peso de haber construido nada para recibirla. Solo aparece un día en la manera en que el sol entra por la ventana de la cocina y en el sonido de dos voces discutiendo sobre algo que no importa y en el olor a café que alguien preparó antes de que tú despertaras.
Llegó un martes.
Luca encontró un error en su libro de constelaciones. Un error tipográfico en el nombre latino de B