Mundo ficciónIniciar sesiónReina aguardaba en la sala cuando Jeremith llegó. La mujer se quedó observándolo sin mover un músculo, de pronto se acercó a él y le tocó la mejilla a la vez que tenía una expresión de asombro. Así permaneció por algunos segundos, después fijó su mirada sobre los ojos de su hijo y le dijo:
—¡Tú eres Jeremith Reymond! —Él la miró con cariño.
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