POV VALENTINA
El sobre blanco que Jesse sostenía en su mano derecha parecía pesar una tonelada. No era solo papel; era una bomba de relojería que, una vez activada, reduciría a cenizas el imperio de mentiras de Christina Andrews. Habíamos esperado tres días por esos resultados, tres días en los que el aire en Miami se sentía cargado de electricidad estática, donde cada llamada telefónica me hacía saltar y cada sombra en la calle parecía un espía de la mansión.
Caminamos por los pasillos de márm