POV VALENTINA
Había pasado una semana desde que la cena en la mansión Andrews saltara por los aires, y el aire en mi propia casa se había vuelto sospechosamente denso. El silencio en la casa Palacios no era paz; era una presión constante en los oídos, una marea de secretos que subía cada día más. Mila me evitaba con excusas triviales, mi tía Anna no me sostenía la mirada al servirme el café, y mi madre Emilia parecía haber envejecido diez años en siete días, refugiándose en el trabajo de Daydre