POV Valentina Andrews
El viento de la bahía de Miami era un látigo frío, pero mi sangre todavía ardía. Jesse no me había llevado a su penthouse ni me había dejado regresar al departamento. En lugar de eso, me condujo en silencio hacia los muelles privados de Coconut Grove, donde su yate, el Onyx Sea, aguardaba como una bestia de plata y cristal descansando sobre el agua oscura.
— ¿Un yate, Jesse? ¿De verdad? —pregunté, intentando que mi voz no delatara la anticipación que me recorría. Todavía l