Mundo ficciónIniciar sesiónGIULIO
Cuando llegué de Roma, lo primero que hice fue buscar con ansiedad a Leila.
Llevaba conmigo una carta de condolencias que ella escribió antes de conocernos y no sabía qué pensar de la situación, porque su contenido me había calado muy hondo. Apenas llegó de la sede de Londres, a la oficina central de Roma y me la entregaron.
Y eso no había sido todo; también comprobé que ella no







