Mundo ficciónIniciar sesiónMarcos Castelli caminaba de un lado a otro en la oficina privada que Roberto le había cedido en un edificio secundario. No podía dejar de mirar el reloj. Mañana, a las nueve de la mañana, su vida volvería a ser lo que siempre debió ser: una cima de poder y lujo, y Elena volvería a ser lo que él siempre creyó que era: una simple herra







